La mayoría de los pacientes no llegan a consulta preguntando por la técnica quirúrgica. Llegan diciendo que ya no vacían bien la vejiga, que se levantan varias veces por la noche o que el chorro de la orina ha perdido fuerza. Cuando se indica una resección transuretral de próstata, una de las dudas más frecuentes es cómo prepararse para RTUP sin errores de última hora y con la mayor tranquilidad posible.
La buena noticia es que una buena preparación suele hacer más sencillo todo el proceso: desde el ingreso hasta la recuperación inicial. También ayuda a reducir riesgos, ordenar los estudios previos y evitar suspensiones por detalles que sí pueden prevenirse. No se trata solo de “llegar en ayunas”, sino de entender qué necesita su urólogo para operarle con seguridad.
Cómo prepararse para RTUP antes de la cirugía
La RTUP es un procedimiento endoscópico que se realiza a través de la uretra, sin necesidad de cortes externos, y suele indicarse en pacientes con crecimiento prostático benigno que ya causa obstrucción o síntomas urinarios relevantes. Aunque es una cirugía habitual en urología, cada paciente tiene un contexto distinto: edad, tamaño de la próstata, enfermedades asociadas, medicamentos y antecedentes quirúrgicos.
Por eso, la preparación correcta empieza en consulta. En esa valoración se confirma si la RTUP es realmente la mejor opción o si conviene otra técnica, como una RTUP bipolar o un procedimiento láser en determinados casos. Este punto importa porque no todas las próstatas ni todos los síntomas se resuelven igual, y elegir bien el procedimiento influye tanto en la seguridad como en el resultado funcional.
La valoración preoperatoria no es un trámite
Antes de programar la cirugía, el especialista suele revisar la intensidad de los síntomas, la fuerza del chorro urinario, si existe retención de orina, infecciones repetidas, sangre en la orina o daño en la vejiga. También puede solicitar estudios de laboratorio, electrocardiograma y valoración médica adicional si hay hipertensión, diabetes, problemas cardiacos o uso de anticoagulantes.
En algunos pacientes hacen falta estudios de imagen o una evaluación más detallada del tamaño prostático. Esto no significa que exista una complicación, sino que permite planificar mejor el procedimiento. Una próstata pequeña con síntomas intensos no se maneja igual que una próstata de mayor volumen o que un paciente que ya ha necesitado sonda urinaria.
Estudios y revisiones que suelen pedirse
No todos los casos requieren exactamente lo mismo, pero hay una base que suele repetirse. Lo habitual es contar con análisis de sangre, pruebas de coagulación, examen general de orina y, si se sospecha infección, urocultivo. Si hay bacterias en la orina, primero se trata la infección. Operar sin corregir este punto aumenta el riesgo de complicaciones.
También es frecuente solicitar una valoración cardiovascular básica, sobre todo en hombres de mediana y mayor edad. La razón es sencilla: muchos pacientes con hiperplasia prostática también toman tratamiento para la presión arterial, el corazón o la circulación. Saberlo con antelación permite ajustar la anestesia y disminuir riesgos evitables.
Si su médico le pide suspender o cambiar alguna medicación, es importante seguir esa indicación exactamente como se le explique. Aquí no conviene improvisar. Ni suspender por cuenta propia ni continuar un anticoagulante “por si acaso” son decisiones seguras sin supervisión médica.
Medicamentos que merecen especial atención
Los fármacos para “adelgazar la sangre”, como anticoagulantes o antiagregantes, requieren una planificación específica. En algunos pacientes se suspenden unos días antes; en otros se ajustan o se cambian temporalmente. Esto depende del motivo por el que usted los toma y de su riesgo cardiovascular.
Los medicamentos para diabetes también necesitan revisión, sobre todo si habrá ayuno prolongado. En cuanto a suplementos, tés o productos “naturales”, conviene mencionarlos aunque parezcan inofensivos. Algunos pueden interferir con la coagulación o con la anestesia.
Qué hacer los días previos a la RTUP
Una de las mejores formas de prepararse es poner orden. Tenga listos sus estudios, lleve una lista actualizada de sus medicamentos y confirme con anticipación la hora de ingreso. Si usa sonda urinaria antes de la cirugía, avise cualquier cambio, como fiebre, dolor intenso, mal olor de la orina o falta de drenaje.
En los días previos también conviene mantenerse bien hidratado, salvo que su médico le indique lo contrario. Llegar descompensado, con infección o con la presión descontrolada puede obligar a posponer la cirugía. A veces eso genera frustración, pero retrasar una operación por seguridad es mejor que asumir un riesgo innecesario.
La noche anterior suele indicarse ayuno a partir de cierta hora. Esa instrucción debe cumplirse con precisión, incluidos agua, café, chicles o caramelos, si así se lo indican. El ayuno no es un formalismo: reduce complicaciones relacionadas con la anestesia.
Qué llevar el día del ingreso
Lo más práctico es llevar identificación, estudios preoperatorios, lista de medicamentos y ropa cómoda. Si su equipo médico le ha dado instrucciones por escrito, llévelas también. Muchas dudas de último momento se resuelven revisando esas indicaciones.
También es aconsejable acudir acompañado. Tras una cirugía urológica, aunque la evolución sea buena, no es el mejor momento para volver solo a casa ni para resolver trámites largos. Tener un familiar o una persona de confianza facilita la comunicación con el equipo médico y hace más llevadero el proceso.
Qué esperar el día de la cirugía
La RTUP se realiza habitualmente con anestesia regional o general, según cada caso. Antes de entrar a quirófano, volverán a confirmar su identidad, el procedimiento y algunos datos de seguridad. Es normal sentir nervios, incluso cuando ya se ha explicado todo en consulta.
Durante la cirugía, el urólogo trabaja por vía endoscópica para retirar el tejido prostático que está obstruyendo el paso de la orina. Al terminar, es frecuente dejar una sonda vesical temporal para permitir el drenaje y el lavado de la vejiga. Ver orina rosada o algo de sangrado inicial puede ser esperable, siempre que el equipo médico lo supervise.
No todos los pacientes viven el postoperatorio de la misma manera. Algunos se recuperan con rapidez y otros necesitan más tiempo de observación, especialmente si tienen enfermedades asociadas o una próstata más voluminosa. Aquí conviene evitar comparaciones con conocidos. Su evolución debe medirse por criterios médicos, no por experiencias ajenas.
Preparación emocional y expectativas reales
Parte de cómo prepararse para RTUP también tiene que ver con las expectativas. Esta cirugía busca mejorar la obstrucción urinaria y la calidad de vida, pero el resultado no siempre se percibe igual en las primeras horas o días. Puede haber escozor al orinar, urgencia urinaria o pequeñas molestias transitorias mientras la zona cicatriza.
La mayoría de los pacientes preguntan si la mejoría es inmediata. A veces sí se nota pronto, pero en otros casos la recuperación funcional es progresiva. También deben comentarse de forma clara los posibles efectos secundarios y las limitaciones temporales tras la intervención. Entender esto desde antes reduce ansiedad innecesaria.
Una atención especializada marca diferencia en este punto. No se trata solo de operar, sino de seleccionar bien al paciente, explicar qué esperar y ofrecer seguimiento estrecho. En una práctica dedicada a cirugía urológica mínimamente invasiva, esa conversación previa suele ser tan importante como la técnica misma.
Cuándo conviene resolver la valoración cuanto antes
Si usted presenta retención urinaria, infecciones repetidas, sangrado en la orina, dificultad importante para vaciar la vejiga o deterioro notable de su calidad de vida, no conviene retrasar la evaluación. A veces el paciente se acostumbra a orinar mal durante años y consulta cuando el problema ya interfiere con el sueño, el trabajo o la vida diaria.
En pacientes de CDMX y Estado de México, suele ser útil agendar la valoración en la sede que les quede más accesible para facilitar estudios, seguimiento y revisión postoperatoria. Si se desplaza mejor por la zona norte, Naucalpan puede resultar más práctico. Si le queda más cerca Gustavo A. Madero y alrededores, la consulta en Lindavista puede simplificar el proceso. Lo importante es acudir a una valoración presencial completa, ya que este tipo de atención requiere exploración, revisión de estudios y planificación individual.
Prepararse bien para una RTUP no significa llegar con más miedo, sino con más claridad. Cuando el paciente sabe qué estudios necesita, qué medicamentos revisar y qué esperar del procedimiento, la cirugía deja de sentirse como un salto al vacío y se convierte en una decisión médica bien acompañada.


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